La inteligencia emocional es un término que últimamente
parece estar en boca de cada vez más personas. Podemos referirnos a ella tanto
a nivel personal de cada individuo, como a nivel educacional refiriéndonos a la
gestión de las emociones de las aulas. Pero una pregunta que mucha gente se
hace, es ¿qué es la inteligencia emocional?
Etimológicamente hablando, cuando decimos inteligencia nos
referimos a la capacidad de entendimiento, de compresión, de conocimiento, mientras
que al hablar de emocional tendemos a pensar en sentimientos. Teniendo en
cuenta ambos términos, podemos definir la inteligencia emocional como la
capacidad de gestionar nuestras emociones.
¡YO YA SE GESTIONAR MIS EMOCIONES PERFECTAMENTE!, pensará
más de uno y en cierto modo así es. Estamos programados para desenvolvernos
perfectamente en esta sociedad pero ¿estamos viviendo realmente acorde con
nuestra forma de sentir? ¿o más bien estamos sobreviviendo en una sociedad que
parece que nos esclaviza cada día más? Veámoslo con un ejemplo muy sencillo que
seguro que a todos nos ha pasado alguna vez:
“Celeste va a comprar
el pan como cada mañana a la misma panadería de siempre. Hoy va pensando en que
tiene que pasarse por el banco para gestionar un pago que no corresponde. Llega
a la panadería y hay 5 personas haciendo cola delante de ella así que
pacientemente pide la vez y se dispone a esperar su turno. Cuando tan solo hay
2 personas más, la siguiente persona en ser atendida es un hombre que ha
entrado poco después de ella. En ese momento Celeste siente subir la ira en su
interior ¿pero que se ha creído? ¡encima de que llega el último se pone el
primero por toda la cara! Pero Celeste no dice nada, se guarda todos esos
sentimientos, la atienden, compra el pan y se va camino del banco. Cuando llega
al banco, observa que hay 10 personas delante suya, por lo que la ira de
Celeste vuelve a la carga ¿ves? Si no se hubiera colado ese hombre, ahora no
tendría que soportar tanta cola y…”
A eso nos referimos con capacidad de gestionar nuestras
emociones, posiblemente Celeste ni se planteó los motivos por lo que la persona
se coló, puede que tuviera el coche en doble fila, prisa por otro motivo, puede
incluso que estuviera antes de Celeste, pidiera la vez y aprovechara para hacer
otro recado. Nos enfrentamos a situaciones como esa de la panadería
constantemente y parece que siempre estamos entrenados para resolverla de la
manera que más nos afecta a nivel emocional. Si Celeste en ese caso hubiera tenido
un poco más de conocimiento sobre la gestión de sus emociones, la situación
hubiera sido la misma, el señor hubiera sido atendido antes que ella y se
hubiera encontrado la misma cola en el banco pero desde luego en su interior la
gestión hubiera sido diferente. Así pues, ¿os habéis visto en alguna situación
similar? ¿habéis sentido esa vocecilla en vuestro interior que os ha mantenido
en tensión, inquieto, enfadado? ¿pensáis que esa voz os ayuda a ser más o menos
felices? Esa es la base de la inteligencia emocional, ser capaces de gestionar
nuestras emociones para que no nos controlen más de lo necesario en nuestro día
a día y ser capaces de llevar una vida más pacífica y tranquila.
Ronken 13/02/2018 20:52
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