Nadie conocía su origen, muchos hasta dudaban de su existencia. No era de extrañar, era más fácil imaginar a una población entera, sufriendo de un ataque de rara hipocondría, antes que escuchar a una manada de científicos, acerca de esas conjeturas sin sentido, al menos, para la mayoría.
De ser cierto, de realmente existir el virus, significaría que nos encontraríamos ante un gran problema. Quién lo creo… una obra que de ningún modo, puede calificarse como humana, aceptar la existencia de ese virus, equivaldría a aceptar que existe vida inteligente más allá de nuestro planeta… Por otro lado, suponiendo que aceptáramos esa versión ¿Qué implicaría? ¿Un ataque que apenas conocemos de una especie sin identificar? No es para menos que el caos rondara por doquier; altos dirigentes militares agotando litros y litros de café para no llegar a nada más claro que no saben absolutamente nada. Lideres religiosos proclamando el fin del mundo como castigo a los pecados cometidos por la raza humana, por haber olvidado el rostro de nuestro Padre, nuestro creador. Por último, algún que otro fanático que se jactaba de la ignorancia del mundo, ante la evidencia, de que no era sino la respuesta de Gaia, viendo amenazada su existencia, tomando cartas en el asunto.
Lo más inquietante, no era su origen, sino sus efectos, tan sutiles, tan poco destructivos en apariencia… Costó algo más de 3 años, detectar que había algo que no encajaba, y dos años más, para calificarse de problema. Este “virus” en apariencia, no atacaba al sistema nervioso, no te hacía exhalar tu último suspiro de vida en medio de agonizantes dolores. Al menos no hasta la fecha, este virus parecía, parece atacar a… ¿A la esperanza? Convierte al ser humano, en una masa esquelética, cubierta de músculos y rellena de órganos, sin alegrías, sin tristezas, como si fueran obreras trabajando para su reina. Tienen un cometido y es todo lo que importa, ni la muerte, ni el éxito, ni el fracaso, solo seguir adelante, privados de nuestra capacidad para lamentarnos o hasta enfurecernos, solo podemos rezar (los que aun podamos), en que sea lo que sea, se encuentre el remedio, antes de que seamos la próxima víctima, y convertirnos en un muerto viviente más, de los que ahora mayoría, se compone esta fatídica sociedad destinada a sucumbir, quién lo diría, ante el aplastante peso, de la ausencia de conciencia.
3 comentarios:
Dario1789.
Pues este, sin embargo, no me ha gustado demasiado. Te lo digo porque me permitiste ser crítico, aunque no es mi intención ensañarme.
Lo veo un poco vacío, sinceramente. Cuando lo terminas de leer te quedas igual que al principio. Además, y siempre desde el buen punto de vista, me recuerda bastante a cierto virus que asolaba a una población del planeta Lusitania, ya sabes...
Entiendo lo que dices, pero ten en cuenta que fue solo, sentarme y escribir, sin nada en mente, de echo no pensaba ni publicarlo... En cuanto a cierto virus, reconozco que soy culpable, al momento no caí, pero despues, creo que mi subsconciente se dejo influenciar notablemente...
Pues amigo, me temo que estoy un poco de acuerdo con Dario. Lo veo un poco vacío, y necesita un final contundente...he tenido la sensacion desde el principio de que la cosa iba a desembocar en algo parecido a "el incidente", pero no, jejeje. Aún así sigue escribiendo lo que se te pase y súbelo, nunca sabes a quien vas a tocar la fibra sensible ;) Saludos!!!
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