martes, 2 de septiembre de 2008

Nuevo relato...

No hay nada como escribir algo nuevo, para poder despejar mi saturada mente cuando así lo requiere... Este relato, lo comencé en mi cabeza la otra noche (bastante tarde, estudiando); y hoy, he decidido transcribirlo. El final, no era ni mucho menos como pensé originalmente, de hecho solo el principio es lo único que mantengo original. No se que impresión causará, a mi particularmente el final no me termina de convencer, pero ya me encargaréde pulirlo en cuanto tenga ocasión, lo he terminado mas bien, como una valvula de escape. Aun y así, como siempre, espero vuestras sugerencias y opiniones, asi como ideas de como cambiariais el final o cualquier otra parte, espero que disfruteis con él...

Aquel espejo tenía una pequeña particularidad y él la conocía, sabía perfectamente a lo que se exponía al plantarse frente a él. Esa operación la había echo muchas veces, al vestirse, al desnudarse, al bailar y cantar en su intimidad… Pero nunca había pasado de ahí, nunca había recitado las palabras extrañas que se dispondría a pronunciar en breve, nunca lo había hecho en la oscuridad de la noche, a la luz de las 3 velas que formaban un triángulo a su alrededor, ni mucho menos con un cuchillo dejando entrever 5 puntitos de sangre, en las yemas de cada uno de sus dedos de su mano izquierda… Era el ritual, el hechizo, maldición tal vez, solo él sería testigo de su dicha, pues si todo estaba correctamente, y por Dios (aunque sería mas correcto decir por Satán), que lo estaba; el espejo pues le hablaría, le mostraría, le enseñaría su mayor temor, el que habita en su corazón, y a punto estuvo de costarle la misma vida ahí mismo, pues, como ya sospechaba, su mayor miedo, su temor más profundo, es y siempre fue, el miedo a morirse, a sentir la vida evaporarse de su ser, y eso fue precisamente lo que vio…

Después de eso, tuvo que relajarse, tuvo que gritar, tuvo que liberarse, arrojó al espejo lo único que tenia en sus desnudas manos, el cuchillo, que no causo el suficiente daño, ni mucho menos la suficiente liberación, así que esta vez arrojo su puño izquierdo, dejando el espejo hundido y con marcas de sangre, algunas de las heridas producida por el cuchillo, y una mayor parte de la herida causada por el golpe…

Con nauseas, sin saber si provenían de su visión, o del dolor de su mano, se tambaleó hasta el mueble bar, de donde sacó una botella de whisky, y allí mismo, se sentó en el suelo y a la par que bebía, reía como un loco, como un sádico, como una persona que ha sentido a la mismísima cordura, escaparse ante sus ojos, sin poder retenerla de ninguna forma, imposible de recuperar. Entonces volvió a pensar en la visión, llevo la vista a la botella, y poniéndose en pie, la arrojo a la otra punta de la habitación, con igual suerte y fatalidad, que aterrizo sobre el sofá sin causar grandes daños, sin producir destrozos, si causar el efecto que su atormentada mente necesitaba.

Quería calmar su desdichado corazón, quería acostarse, dormir, olvidar… Así fue, se dirigió a su cuarto, aunque para ello tenía que pasar por “el lugar sagrado”, maldito ritual pensó, y de tres patadas apagó las tres velas, asegurándose bien (no estaba lo suficientemente loco ni borracho aun, como para cometer un descuido tan grande). Se acostó, desnudo, con la mano aun palpitando sangre, ya apenas era consciente del dolor, pues un pensamiento aun mas grande flotaba en su cabeza, le consumía, le atacaba…

“Sería su muerte tal y como la presenció, de manera que moriría igualmente con o sin haberla visto, o la muerte sería al conocer su medio, actuando como un loco por evitarla…”

Fuese como fuese, tenía pocas alternativas, hiciese lo que hiciese, desembocaba en su cabeza un camino que terminaba en la imagen de ese espejo, había abierto la caja de Pandora, pues cada día, cada momento, estaría atormentado por la imagen, lo peor de todo, es que, sin poder comprobarlo de forma alguna, sabia la respuesta a ese pensamiento, la muerte, su muerte, la originaría el mismo, y no podría hacer nada por evitarlo, salvo lamentarse en los últimos segundos de su miserable existencia, sabiendo en ese instante, en ese agonizante instante, que de haber guardado su curiosidad a buen recaudo, no se estaría muriendo, y que podría disfrutar de una larga y fructuosa vida, pero ya era tarde, la certeza era tal, como la imagen que había visto, y que le acompañará hasta su muerte, simplemente se preguntaba, en que momento de esa noche, la locura llegará a su cúspide y acabará lo que empezó con aquel cuchillo, solo que esta vez, en lugar de cortar en las yemas de los dedos lo haría mas arriba, en sus muñecas…

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas, ya sabes que soy muy especial y es difícil conquistarme literariamente a la primera. Tu relato es muy bueno (aunque no supera al anterior) pero pienso que con unos pequeños cambios puliríamos el diamante. De todas formas como has dado autorización para sugerencias, ahí van las mías.
En mi opinión sobra la frase que está entre comillas, sin ella, habría más suspense: "Sería su muerte tal y como la presenció...".
En el siguiente párrafo suprimiría la referencia "su muerte la originaría el mismo", para seguir con el suspense; y donde pone "no estaría muriendo", pondría "no estaría sufriendo" y cortaría el resto de la frase para continuar en "pero ya era tarde...".
Finalmente voy a osar proponerte otro final (yo sé que tú me lo permites): "Solo que esta vez, en lugar de punzar las yemas de sus dedos, como si de un lavado de orgullo se tratase, atravesaría su estómago con la fuerza de sus manos."

Fdo.: Mónica.

Ronken dijo...

Por supuesto que te lo permito jeje, me han gustado mucho las sugerencias, y releyendolo, pienso que si podría quedar mejor quitando alguna frase, en especial la primera... Respecto a lo de sufriendo o muriendo, no se si es que no lo explico bien, o no me he enterado de lo que me has dicho, pongo muriendo, porque hago referencia a lo que pensaría en el mismo instante de su muerte... En cuanto al final, me gusta mucho la frase (pero al igual que el mio), tiene "algo" que no termina de convencer, tal vez que sea demasiado bruto, la idea era buscar una sutileza que encaje bien, y muchas gracias de nuevo por las sugerencias, poco a poco me iré acercando (o eso espero ;) ) a escribir el relato perfecto :P Gracias por el apoyo!!! (Por cierto, te vas pensando lo de hacer tu blog con recetas de cocina, te sigo animando a que lo hagas...)

Anónimo dijo...

Pues sinceramente me ha gustado bastante, pero ya sabes, siempre en el fondo, y no en la forma. El giro final particularmente me ha sorprendido para bien, es un relato muy bueno.
Eso sí, al leerlo aprecio bastantes comas superfluas, que hacen que la lectura se entrecorte con frasecillas que deberían estar enlazadas. Lo demás, una palabra aquí o allá, lo dejo a tu entera disposición, porque si en algo eres maestro es en elegir la palagra adecuada (yo no me fijo en esas cosas, ya sabes).
Cuida las formas y triunfarás, y sí, ya sé que no te gustan las ataduras sintácticas, pero a veces no se pueden evitar.

Anónimo dijo...

¡Ups! Me faltó identificarme, aunque creo que ya sabes quien soy... El virtualmente conocido como Darío 1789, por supuesto.

Un saludo, nus bemoz!