jueves, 26 de junio de 2008
La caida de un gigante...
Si David, tuviese que enfrentarse en estos tiempos a Goliath, seguramente se dejaría su honda en casa y se llevaría su arma pesada, automatica... ¿Qué pasaría si al empezar el combate, esa arma se le estropease? Tendría que echar mano de su ingenio y su memoría, e intentar (rezando a todos los dioses disponibles) valerse de una honda improvisada... Con mí examen, mi gigante particular, pasó algo parecido, lo que parecía un "simple paseo" se convirtió en una trampa mortal, y tendré que esperar algo menos de una semana, para saber si mi piedra dio en el blanco (entre ceja y ceja) o por el contrario, simplemente pasó por su lado, dejandome a merced de ser susceptiblemente aplastado, por tan inmensa mole.
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