martes, 19 de febrero de 2008

A la espera de ponerle titulo...

Este fue un relato que empecé a escribir hace bastante años, unos 4 o más. Lo hice a mano, y una parte se ha perdido (aunque sospechó quien la tuvo en su poder por ultima vez, lo que me hace pensar que ya sera papel reciclado, si es que se dignó a arrojarse en un contenedor de papel). El resto lo tenia en una libreta, y me he ùesto a pasarlo, añadiendo cosillas y retocando otras, no se si algún dia la continuare, o sera una de mis miles de historias sin acabar...


…Fue maravilloso respirar el aire de la libertad, oír las puertas cerrarse a su espalda y no sentir la presencia de ningún policía custodiándome. Pero no podía descuidarme, era un chaval recién ascendido a adulto, tan solo tenía en mi bolsillo 300 dólares, ganados a cambio de 8 años de explotación en el correccional, cierto que tenía un trabajo, de eso se encargaba los “amables señores de la institución”, pero no podía obviar la realidad, era un exrecluso, y seguro que a la primera de cambio, buscaría una excusa para echarme, en cuanto al alojamiento, mañana a esta hora estaré igual, eso si, con información de sobra, proporcionada nuevamente por “los amables señores de la institución”, les encantaba el programa reaserción en la sociedad, y principalmente en vísperas de elecciones, me preguntaba mentalmente, si de no haber elecciones, hubiera salido tan pronto, y tendría el alojamiento de esta noche; finalmente deseché esos pensamientos y me puse a deambulear. Decidí que no tenía prisa por llegar, eran las 19:00 y no es que tuviera mucho equipaje, por lo que decidí dar una vuelta y empezar a conocer la misma ciudad que me fue arrebatada 18 años atrás.

No sabría decir cuanto tiempo llevaba caminando, tal vez un par de horas puesto que la noche había caído, iba ensimismado, fascinado observando cada edificio, cambia mucho la vista de verlos así, al verlos desde el asiento de atrás de un coche patrulla, en sus ocasionales visitas al juzgado, para valorar su condicional.

Descubrió que por muy asombrado que sintiera, eso no paliaba otras necesidades como el hambre, su estomago empezó a rugir ostentosamente, así que decidió aligerarse y acortar camino, solo esperaba no perderse. De haber tenido padres, hubiera recordado el consejo que nunca tuvo, de no atravesar un callejón oscuro a ciertas horas de la tarde, su instinto estaba en guardia, a fin de cuentas era un noviciado en las calles, pero no un absoluto imbécil, pero nuevamente los rugidos de su estomago, y el dolor que empezó a sentir en los pies, le hizo meterse en el callejón. Llevaría caminado un par de metros, cuando escucho unos ruidos, parecían gritos de mujer, y una voz masculina, asegurando que no se preocupara, que seguro que iba a disfrutar, haciendo caso omiso de los gritos de la joven.

Sin pensarlo dos veces, se dirigió hacía donde se escuchaban las voces, y observo a una mujer, bastante atractiva por cierto, aprisionada contra una pared, llevaba una falda medio arrancada, que dejaba ver parte de su ropa interior, a sus pies yacía una chaqueta, y todavía llevaba una blusa, o lo que quedaba de ella, porque estaba prácticamente desgarrada, dejando a la vista uno de sus pechos, que el violador había sacado y no cesaba de manosear, con unos jadeos espeluznantes, mientras le besuqueaba toda la cara. Ella no paraba de retorcerse, cosa que parecía excitarlo aun más; se dirigió hacía ellos, gritando que la dejara en paz y que se largara, él se giró sorprendido, y antes de dirigirme toda su atención, le pego un puñetazo a la chica con el dorso de la mano, que la dejó atontada en el suelo y le dijo:

- No te preocupes nena, en un segundo liquido a este, y seguimos jugando.
- Ella pareció que dio un gemido lastimero, pero apenas podía moverse.

El tipo, empezó a reír de una forma un tanto macabra, diciendo cosas del estilo de vamos, ven con papa, a la par que sacaba una navaja de un tamaño bastante considerable, busque con la mirada algo que poder usar para defenderme, pero él pareció darse cuenta y dijo:

- Lo siento papi, parece que solo hay un juguetito y esta en mi poder, te has metido con el tipo equivocado.

Para acto seguido arremeter contra mi desprotegido estomago, me pude apartar pero no lo suficiente y dejo un pequeño surco; él, decidido a no darme tregua, volvió a arremeter, esta vez mas salvajemente, esta vez si me pude apartar a tiempo, y le eche a la cara lo único que tenía a mano, mi mochila, sabría que no le haría gran cosa, salvo distraerlo el tiempo suficiente, efectivamente, elevó sus manos para cubrirse y fue el descuido que aproveche para abalanzarme sobre él, derribándolo y cayendo ambos al suelo, él intento elevar desesperado la mano que sostenía la navaja, pero la sujete por la muñeca y la golpeé fuertemente contra el suelo, haciendo que la soltara, profiriendo un grito lastimoso, y empecé a golpearlo, una y otra vez, parecía como si el fuese el culpable de toda mi vida y le estaba haciendo pagar cada penoso año de mi vida, estaba cegado, no veía que su cara se transformaba progresivamente en una mancha uniforme y sanguinolenta. Un gemido lastimoso procedente de la joven, me hizo recordar el porque de la pelea, y apartando la navaja de una patada, deduje que no se levantaría en un buen rato, pero mejor no tentar la suerte, una de las lecciones del reformatorio, era vigilar siempre sus espaldas. Se dirigió hacia la chica, y agachándose delante suyo, le tendió una mano para ayudarla a levantarse, le puso la cazadora que llevaba sobre sus hombros y tapo todo lo que pudo, le comente que tenían que salir de ahí, y juntos empezaron a caminar, hacia el final del callejón.

3 comentarios:

Dario1789 dijo...

Tio! Mola un webazo, pero como en otras ocasiones, en el contenido, no en la forma. Un error que deberías corregir es que cambia de primera a tercera persona varias veces. Pero parece una historia que puede dar mucho de sí, no la abandones!

Anónimo dijo...

lo de primera a tercera es consciente, y era pq cd lo escribía no me decidía a una u otra, asi que ponia ambas para luego comparar, solo que al pasarlo aqui lo deje tal cual, procurare no dejarlo, aunque ya sabes como se llama mi blog...

Dario1789 dijo...

Te recomiendo la primera persona. Relatos en tercera hay a miles, en primera muchos menos. Aunque siempre es verdad que la tercera persona queda menos extraña al leerla. Y lo dicho, que no lo dejes, que mola mucho!