En que consiste la impotencia,
¿En sentirnos indefensos?
¿En conocer nuestra situación y no poder hacer nada?
¿Simplemente desesperarnos ante lo inútil de nuestros actos?
Podemos llegar a conocer todas y cada una de las fuentes de nuestros problemas,
Pero no hay nada que podamos hacer para solucionarlos,
Simplemente esperar al tiempo, sentarnos y ver como corren las manecillas del reloj,
Sabiendo que mañana será completamente igual que ayer,
Salvo con la certeza de que seremos un día más viejo,
24 horas que jamás recuperaremos, 24 horas que desperdiciamos,
al estar sentados sobre un viejo montón de melancolía,
con nuestra frustración como única compañía,
así pues tenemos dos opciones, seguir frustrados,
viendo como la vida pasa delante de nuestros ojos,
o aceptar nuestra situación, aceptar que no tenemos la llave que abra las puertas a nuestra felicidad,
aceptar que encontrarla no está nuestras manos, porque no podemos buscarla,
y sobre todo entender que aunque la puerta esté cerrada a cal y canto,
no seremos más felices por aporrearla o por mirarla,
y aunque no hallamos traspasado el umbral de la felicidad,
siempre nos quedará recordar que en está vida hay mas cosas que la felicidad,
y que no es más feliz quien traspasa el umbral,
sino aquel que nunca dejará de intentar traspasarlo,
pues la felicidad al igual que la vida, no consiste en llegar a la meta,
sino en recorrer el camino y cuando veas la meta, dar un gran rodeo antes de llegar.
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