martes, 30 de septiembre de 2008
Analitica
lunes, 29 de septiembre de 2008
Anybody who wants to kill me please?
viernes, 19 de septiembre de 2008
Fnac
viernes, 12 de septiembre de 2008
¡Locura!
martes, 9 de septiembre de 2008
Relato
Nadie conocía su origen, muchos hasta dudaban de su existencia. No era de extrañar, era más fácil imaginar a una población entera, sufriendo de un ataque de rara hipocondría, antes que escuchar a una manada de científicos, acerca de esas conjeturas sin sentido, al menos, para la mayoría.
De ser cierto, de realmente existir el virus, significaría que nos encontraríamos ante un gran problema. Quién lo creo… una obra que de ningún modo, puede calificarse como humana, aceptar la existencia de ese virus, equivaldría a aceptar que existe vida inteligente más allá de nuestro planeta… Por otro lado, suponiendo que aceptáramos esa versión ¿Qué implicaría? ¿Un ataque que apenas conocemos de una especie sin identificar? No es para menos que el caos rondara por doquier; altos dirigentes militares agotando litros y litros de café para no llegar a nada más claro que no saben absolutamente nada. Lideres religiosos proclamando el fin del mundo como castigo a los pecados cometidos por la raza humana, por haber olvidado el rostro de nuestro Padre, nuestro creador. Por último, algún que otro fanático que se jactaba de la ignorancia del mundo, ante la evidencia, de que no era sino la respuesta de Gaia, viendo amenazada su existencia, tomando cartas en el asunto.
Lo más inquietante, no era su origen, sino sus efectos, tan sutiles, tan poco destructivos en apariencia… Costó algo más de 3 años, detectar que había algo que no encajaba, y dos años más, para calificarse de problema. Este “virus” en apariencia, no atacaba al sistema nervioso, no te hacía exhalar tu último suspiro de vida en medio de agonizantes dolores. Al menos no hasta la fecha, este virus parecía, parece atacar a… ¿A la esperanza? Convierte al ser humano, en una masa esquelética, cubierta de músculos y rellena de órganos, sin alegrías, sin tristezas, como si fueran obreras trabajando para su reina. Tienen un cometido y es todo lo que importa, ni la muerte, ni el éxito, ni el fracaso, solo seguir adelante, privados de nuestra capacidad para lamentarnos o hasta enfurecernos, solo podemos rezar (los que aun podamos), en que sea lo que sea, se encuentre el remedio, antes de que seamos la próxima víctima, y convertirnos en un muerto viviente más, de los que ahora mayoría, se compone esta fatídica sociedad destinada a sucumbir, quién lo diría, ante el aplastante peso, de la ausencia de conciencia.
¡Justicia!
- No hay
(yo me quedo con cara de....)
-Y cuando las traereis...
-Esta semana.
(misma cara de...)
- bueno entonces con el ticekt de compra...
-No, vienes y haces una compra...
(Tras muchos dialogos y mas dialogos con la encargada despues, acabo rellenando la hoja de reclamaciones...)
Para mi sorpresa, la tia pasa totalmente de la hoja, no rellena ningun dato OBLIGATORIO POR SU PARTE, no me da información del supermecado, ni siquiera la firma... (y poco mas y no me da las dos copias que me corresponden..). En ese punto no sabía dislumbrar si la tia encargada era demasiado estupida o demasiado lista para su cargo...
Con un cabreo aun bastante gordo, para que negar lo evidente... Me dirigí a consumo, consciente de que hay que esperar 10 días habiles para ver una respuesta (que nunca llegará, dada la importancia que le mostro esa tan eficiente encargada...). De lo que no era consciente, era de lo que iba a desencadenar, una denuncia y una inspección; tuve que terminar de cumplimentar (con ayuda de la amable funcionaria) los datos que cierta encargada pasó por alto (pobrecita, sería un despiste), y ahora a esperar. Seguramente (y lo deseo de todo corazón), desencadene en una multa, aunque por mi, lo cerraría, ya esta bien de tanta publicidad engañosa, de tanta mentira y de tanta estafa... Claro está que lo que me corresponde, mi tarjeta, no la recibiré, pero seguro que se lo pensarán dos veces la proxima vez que quieran engañar o que quieran proponer una promesa que no puedan cumplir, justicia...
miércoles, 3 de septiembre de 2008
Aroa
martes, 2 de septiembre de 2008
Nuevo relato...
Aquel espejo tenía una pequeña particularidad y él la conocía, sabía perfectamente a lo que se exponía al plantarse frente a él. Esa operación la había echo muchas veces, al vestirse, al desnudarse, al bailar y cantar en su intimidad… Pero nunca había pasado de ahí, nunca había recitado las palabras extrañas que se dispondría a pronunciar en breve, nunca lo había hecho en la oscuridad de la noche, a la luz de las 3 velas que formaban un triángulo a su alrededor, ni mucho menos con un cuchillo dejando entrever 5 puntitos de sangre, en las yemas de cada uno de sus dedos de su mano izquierda… Era el ritual, el hechizo, maldición tal vez, solo él sería testigo de su dicha, pues si todo estaba correctamente, y por Dios (aunque sería mas correcto decir por Satán), que lo estaba; el espejo pues le hablaría, le mostraría, le enseñaría su mayor temor, el que habita en su corazón, y a punto estuvo de costarle la misma vida ahí mismo, pues, como ya sospechaba, su mayor miedo, su temor más profundo, es y siempre fue, el miedo a morirse, a sentir la vida evaporarse de su ser, y eso fue precisamente lo que vio…
Después de eso, tuvo que relajarse, tuvo que gritar, tuvo que liberarse, arrojó al espejo lo único que tenia en sus desnudas manos, el cuchillo, que no causo el suficiente daño, ni mucho menos la suficiente liberación, así que esta vez arrojo su puño izquierdo, dejando el espejo hundido y con marcas de sangre, algunas de las heridas producida por el cuchillo, y una mayor parte de la herida causada por el golpe…
Con nauseas, sin saber si provenían de su visión, o del dolor de su mano, se tambaleó hasta el mueble bar, de donde sacó una botella de whisky, y allí mismo, se sentó en el suelo y a la par que bebía, reía como un loco, como un sádico, como una persona que ha sentido a la mismísima cordura, escaparse ante sus ojos, sin poder retenerla de ninguna forma, imposible de recuperar. Entonces volvió a pensar en la visión, llevo la vista a la botella, y poniéndose en pie, la arrojo a la otra punta de la habitación, con igual suerte y fatalidad, que aterrizo sobre el sofá sin causar grandes daños, sin producir destrozos, si causar el efecto que su atormentada mente necesitaba.
Quería calmar su desdichado corazón, quería acostarse, dormir, olvidar… Así fue, se dirigió a su cuarto, aunque para ello tenía que pasar por “el lugar sagrado”, maldito ritual pensó, y de tres patadas apagó las tres velas, asegurándose bien (no estaba lo suficientemente loco ni borracho aun, como para cometer un descuido tan grande). Se acostó, desnudo, con la mano aun palpitando sangre, ya apenas era consciente del dolor, pues un pensamiento aun mas grande flotaba en su cabeza, le consumía, le atacaba…
“Sería su muerte tal y como la presenció, de manera que moriría igualmente con o sin haberla visto, o la muerte sería al conocer su medio, actuando como un loco por evitarla…”
Fuese como fuese, tenía pocas alternativas, hiciese lo que hiciese, desembocaba en su cabeza un camino que terminaba en la imagen de ese espejo, había abierto la caja de Pandora, pues cada día, cada momento, estaría atormentado por la imagen, lo peor de todo, es que, sin poder comprobarlo de forma alguna, sabia la respuesta a ese pensamiento, la muerte, su muerte, la originaría el mismo, y no podría hacer nada por evitarlo, salvo lamentarse en los últimos segundos de su miserable existencia, sabiendo en ese instante, en ese agonizante instante, que de haber guardado su curiosidad a buen recaudo, no se estaría muriendo, y que podría disfrutar de una larga y fructuosa vida, pero ya era tarde, la certeza era tal, como la imagen que había visto, y que le acompañará hasta su muerte, simplemente se preguntaba, en que momento de esa noche, la locura llegará a su cúspide y acabará lo que empezó con aquel cuchillo, solo que esta vez, en lugar de cortar en las yemas de los dedos lo haría mas arriba, en sus muñecas…