miércoles, 16 de julio de 2008

Relato pendiente

Este era el relato del que os hablé en un post, espero que os guste.

Allí estaba, sentado en el mismo banco, del mismo parque, como otras tantas noches, disfrutando del cigarro mas sabroso que jamás hubiera pasado por sus labios, y sonriendo, no llorando o lamentándose, como hacía desde demasiado tiempo atrás, hoy reía, sonreía mas bien, una fina sonrisa surcaba su rostro, abriendo paso a una expresión de felicidad infinita, lo había conseguido, al fin podía decir que era feliz.

Unas luces parpadeaban al final de la calle, como focos alumbrando su ferviente éxito, y eso, le hacía sentirse aun mejor, como cuando una gran estrella, se encuentra en el momento cúspide de su carrera bajo los focos, disfrutando del momento, sabiendo que ha nacido para eso, y le encanta.

Aspiró otra calada del cigarrillo, y recostándose sobre el respaldo, alzó la vista, y descargó lentamente el aire, mientras observaba las otras estrellas, brillantes, vigilantes, testigos de todo los acontecimientos, y sintiendo como ellas también le sonreían; ¿y por qué no?, A fin de cuentas, esa era una gran noche, había conseguido librarse de todos sus temores, había dejado de ser un cobarde, había conseguido cumplir su meta, su destino, que desde hace tanto tiempo se planteó, lo que tantas veces había pensado, y siempre se había echado atrás. Curiosamente, se acordó de cuando decidió que su mujer, era la mujer de su vida, cuando la conoció, en aquella gasolinera, de las pocas que había dependientes para echar la gasolina. Y como, aun sabiendo de que quería que fuera la madre de sus hijos (hijos que hasta la fecha aun no habían llegado y que…) no podía dirigirle mas palabras de las necesarias. Hasta que pasado un mes, se armó de valor, y la invitó a salir, pasado un año salían de aquella parroquia, y hoy, 5 años después estaba allí. Sí, es curioso…

Descubrió (muy a su pesar), que el cigarro se terminó de consumir cuando estaba perdido en sus pensamientos, así que sacó el paquete de marlboro, y se encendió otro, el último que quedaba, arrugó el paquete y lo arrojó al césped. Pensó por un momento en lo “poco ecológico” de su acción, aunque también recordó su gran momento de gloria, y pensó que eso no tenía la menor importancia. Aunque, también decidió, que una cosa no quita la otra; al final acabó levantándose, cogiendo el paquete y arrojándolo a la papelera que solo estaba un par de pasos.

Ya no volvió al banco, sino que se encaminó a los columpios. Allí era donde pasaban muchas noches de noviazgo con Laura, su novia, su mujer. Ese era el lugar donde decían que traerían a sus hijos (hijos que aun no habían tenido y que…), a fin de cuentas era un buen barrio, era el mejor de hecho, él, como abogado (abogado del diablo, como le llegarían a apodar después de su siguiente caso), tenia un sueldo que impresionaría a mas de uno, y si lo juntamos a sus buenas corazonadas y mejores contactos en la bolsa… Bueno, no es cuestión de alardear de dinero, al menos no ahora, ahora solo podía regodearse de su más inmediato éxito. Éxito, eso le hizo recordar, sacó el móvil y comprobó que estaba encendido y con los sonidos activados.

Como si de una señal se tratase, empezó a sonar, antes de mirar la pantallita ya sabía quien era, era la llamada que estaba esperando toda la noche, sabía que era lo que dirían, era la ventaja de tener éxito en tu tarea, que todo lo que viene a continuación esta fría y totalmente calculado, cada pequeña cosa, cada pequeño detalle, no hay ni un solo cabo por atar. Lo dejó sonar 3 veces más, e intentando ocultar su emoción, su expectación (no quería demostrar su éxito, aun no, quería saborearlo lo máximo posible) contestó la llamada:

- ¿Digaaa?

- Disculpe, ¿el señor Lider, Carlos Lider?

- Si, soy yo. ¿Quién llama?

- Verá, siento la molestia, soy el Agente Márquez, es referente a su esposa…

- ¿Mi esposa?, ¿Laura? ¿Qué ocurre? ¿Ella esta bien, verdad?

- Veras, lo cierto es que…

- ¡No!- dijo, aunque fue un poco ininteligible, porque estaba empezando a sollozar…

- Veras Carlos, digo señor Lider, ¿donde se encuentra?, sería mejor hablar cara a cara…

- Estoy… (titubeó un poco antes de contestar) Aquí mismo, en un parque cerca de casa, fumando, ya sabe, a mi mujer no le gusta que… - otra vez empezó a sollozar- ¡OH Dios! Las luces, ahora lo entiendo,- y ya si, llorando preguntó…- ¿Ella, ella, como esta?

- Verás, Señor Lider, siento decírselo por teléfono, pero… ella… esta muerta.

- ¡No!, no puede ser,- las lágrimas no dejaban de salir – yo, yo…

- Siento muchísimo su pérdida, pero necesitamos… Tenemos que hablar con usted. Dijo que estaba cerca, si quiere puedo ir a recogerle…

- ¡No! Voy para allá, tan solo déme unos minutos para reponerme…

- En ese caso le veo ahora, y una vez más siento su pérdida.

Y colgó. Lo que no le dijo el agente Márquez, no por teléfono, no porque no fuera apropiado, sino porque consideraba que al menos, una persona, merecía que se lo dijera cara a cara, era que debería buscarse un buen abogado, aunque también sabía que ese era un hecho que el conocía. Todo el tiempo, desde que cogió el cuchillo de la cocina, desde que subió en las escaleras. Y sobre todo cuando entró al baño dispuesto a darle una sorpresa a su mujer, a darle la última sorpresa de su vida.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Para lograr aún más éxito y el reconocimiento de todos, su próximo caso consistiría en defenderse a si mismo y demostrar su "inocencia".Buena trama.
La parte donde arruga el paquete de tabaco y lo tira, en lo referente a su pensamiento ecológico, no me termina de encajar. El resto, propio de un triller(no sé si se escribe así). Muy bien. Me ha gustado.
Fdo.: Mónica

Ronken dijo...

Lo del pensamiento ecológico es, porque él, es el asesino... Solo que en ese punto no se sabe, por eso lo de, "comparado con lo que había echo". La idea era, escribir un cuento desde la mente del asesino...

Anónimo dijo...

Y bien que está escrito. Sería interesante convertirlo en una serie de relatos conectados que al final enlacen con el germen que hizo brotar al psicópata en este personaje.
Fdo.: Mónica