martes, 29 de julio de 2008
De vuelta a la normalidad...
jueves, 24 de julio de 2008
Relatar o no relatar he aquí la cuestión...
miércoles, 23 de julio de 2008
Emociones...
jueves, 17 de julio de 2008
Arrancando...
miércoles, 16 de julio de 2008
Relato pendiente
Allí estaba, sentado en el mismo banco, del mismo parque, como otras tantas noches, disfrutando del cigarro mas sabroso que jamás hubiera pasado por sus labios, y sonriendo, no llorando o lamentándose, como hacía desde demasiado tiempo atrás, hoy reía, sonreía mas bien, una fina sonrisa surcaba su rostro, abriendo paso a una expresión de felicidad infinita, lo había conseguido, al fin podía decir que era feliz.
Unas luces parpadeaban al final de la calle, como focos alumbrando su ferviente éxito, y eso, le hacía sentirse aun mejor, como cuando una gran estrella, se encuentra en el momento cúspide de su carrera bajo los focos, disfrutando del momento, sabiendo que ha nacido para eso, y le encanta.
- ¿Digaaa?
- Disculpe, ¿el señor Lider, Carlos Lider?
- Si, soy yo. ¿Quién llama?
- Verá, siento la molestia, soy el Agente Márquez, es referente a su esposa…
- ¿Mi esposa?, ¿Laura? ¿Qué ocurre? ¿Ella esta bien, verdad?
- Veras, lo cierto es que…
- ¡No!- dijo, aunque fue un poco ininteligible, porque estaba empezando a sollozar…
- Veras Carlos, digo señor Lider, ¿donde se encuentra?, sería mejor hablar cara a cara…
- Estoy… (titubeó un poco antes de contestar) Aquí mismo, en un parque cerca de casa, fumando, ya sabe, a mi mujer no le gusta que… - otra vez empezó a sollozar- ¡OH Dios! Las luces, ahora lo entiendo,- y ya si, llorando preguntó…- ¿Ella, ella, como esta?
- Verás, Señor Lider, siento decírselo por teléfono, pero… ella… esta muerta.
- ¡No!, no puede ser,- las lágrimas no dejaban de salir – yo, yo…
- Siento muchísimo su pérdida, pero necesitamos… Tenemos que hablar con usted. Dijo que estaba cerca, si quiere puedo ir a recogerle…
- ¡No! Voy para allá, tan solo déme unos minutos para reponerme…
- En ese caso le veo ahora, y una vez más siento su pérdida.
Y colgó. Lo que no le dijo el agente Márquez, no por teléfono, no porque no fuera apropiado, sino porque consideraba que al menos, una persona, merecía que se lo dijera cara a cara, era que debería buscarse un buen abogado, aunque también sabía que ese era un hecho que el conocía. Todo el tiempo, desde que cogió el cuchillo de la cocina, desde que subió en las escaleras. Y sobre todo cuando entró al baño dispuesto a darle una sorpresa a su mujer, a darle la última sorpresa de su vida.