jueves, 27 de febrero de 2014

Microrrelatos

Nunca me han gustado las limitaciones a la hora de escribir. Fue por eso por lo que duré tan poco presentándome a un concurso de microrrelatos encandenados. El límite era de 100 palabras y cada relato tenía que empezar con la frase del ganador de la semana pasada. Aun así fue todo un reto, aquí os pongo los 3 que presenté a concurso. Cabe la posibilidad dado mi latente alzheimer, que los haya publicado en una entrada anterior y no recuerde nada (es lo que tiene ser un vago que le da pereza comprobar entradas antigüas) pero... Ahí van, que los disfruteis:



Tomas (este sería el título)



Lamentarán el error del año pasado… Esa frase se repetía en la cabeza de la mayoría de los padres fundadores, especialmente de uno. De todos Thomas fue siempre el más… humanitario. Sabían que era una decisión totalmente errónea cuando la votaron y finalmente aceptaron. En su fuero interno Thomas lo sabía con más certeza que nunca, pero no pudo enfrentarse al resto, no sabía que decir, era consciente de que una corazonada no era un hecho irrefutable para detener la votación, y la pena de muerte quedó admitida. Todos observaron entristecidos su muerte en la silla sabiendo que era inocente, pero la ley es la ley. 

Este fue el primero,  tuve que modificar el original porque me salieron 118 palabras, odio modificar Grrrr.

El segundo que escribí fue este, tenía 3 finales posibles y al final ni recuerdo por cual me decanté:



Además me voy a chivar a mis padres. Era muy consciente de que esa amenaza jamás llegaría a ser cumplida pero, ¿qué podía hacer? Pedro se encontraba solo, cansado y se había quedado sin argumentos tras estar suplicando durante más de media hora. Efectivamente solo pudo agazaparse y sollozar, cuando él se le acercó sin mostrar ningún atisbo de piedad en sus ojos. Tras enfundarse sus guantes de piel negros,  pronunció las últimas palabras que Pedro oiría en vida:

- Lo siento pequeño, pero la muerte está esperando.





…que Pedro oiría en vida:

- Lo siento pequeño, ojalá las cosas fuesen de otro modo. Solo puedo prometerte que será rápido.



…que Pedro oiría en vida:

-          Lo siento pequeño, hay días en los que realmente odio mi trabajo. Cogió a Pedro, lo introdujo en el coche y lo devolvió al internado.


Creo que me quedé con el rojo, y por último el último que envié:


Aquí vinimos a descansar”. No cabía duda, ese era el letrero que rezaba sobre el desvencijado cartel. A pesar de estar viéndolo con sus propios ojos, no podían creerlo. Habían estado conduciendo doce horas seguidas, por la promesa de un fin de semana relajante. Las indicaciones eran correctas, pero parecía que estaban un poco anticuadas. Efectivamente el cartel era prácticamente lo único que quedaba en pie, a parte de unas paredes ennegrecidas y una chimenea de piedra. Visto eso, dieron la vuelta y comenzaron el largo camino de vuelta a casa.  

 Cambios de tamaño de letra, de tipo... Me va a costar acostumbrarme de nuevo a esto. Mi idea era tener los relatos en un tipo y tamaño diferente y al final...

¡Escritura!

Me gusta escribir, si esto fuera el paraiso/infierno perdido de Lost, la escritura sería mi constante. Desde que escribí mi primera poesía alrededor de 1996 o mi primer cuento anterior aun, nada ha cambiado. Lo tengo abandonado para que mentir al respecto, pero nunca olvidado. Las ideas siguen fluyendo, borradores son escritos y solo necesito esa llamita que me haga quitarle el polvo a las teclas del ordenador para algo útil, crear magia. No se cuanto me durará mi nuevo objetivo en mente, si años, meses, días o tan solo un par de horas, pero voy a intentar volver al ruedo, dejar que todo fluya y ver simplemente que pasa, como diría el Joker en Batman, The Dark Night, "Here We Go".